Cine/Crítica

Hasta “Lo imposible” puede ser posible

por @MelissaDeCima

Hasta lo imposible es posible en la película de J.A Bayona

Lo Impossible

Lo Impossibl

José Antonio Bayona conocido antes por “El Orfanato” nos cuenta, junto con el guionista Sergio Sánchez, la desgarradora historia verídica de una familia que fue víctima de uno de los más grandes fenómenos naturales en los últimos tiempos; el tsunami de Tailandia en 2004; pero también una de las pocas familias afortunadas cuya historia concluye diferente.
Empezando con unas felices vacaciones de Navidad, María y Henry deciden viajar junto con sus hijos Lucas, Simon y Thomas al paraíso tropical de Tailandia. El planteamiento de la historia, por más “feliz” que lo quiera establecer Bayona, hace que estés a la expectativa del desastre desde el minuto uno; ya sea porque ya sabías que la película era del Tsunami o porque todo mundo te dijo que lloró como loco o por el apoyo del audio que el director decidió construir junto con un diseñador sonoro, que nos dice que algo terrible está por ocurrir.
La historia se desata en el momento que Simon y Thomas están jugando con su papá en la alberca, Lucas afuera, y Maria tomando el sol. Tanto ellos cinco como el resto de la gente del hotel, empiezan a sentir una especie de temblor; las expresiones en las caras de todos cambian ante el fenómeno de la naturaleza más grande que ha sucedido en miles de años. Me imagino que es un sentimiento inexplicable, como si vieras tu vida pasada en 3 segundos porque no ves cómo sobrevivir en el futuro. Una impotencia de no saber para dónde correr, porque hagas lo que hagas, ese monstruo va a acabar contigo. No dejo de lado la principal preocupación de Henry y Maria: proteger a sus hijos. Aquí empieza la batalla Lucas, el hijo mayor, contra la ola negra que no sólo contiene corriente de agua, sino, árboles, palmeras, mesas, sillas, camastros, piedras, etc. que son los que terminan por golpear a todos. Lucas encuentra a su mamá. Aquí sentimos un respiro en medio del drama, aunque nos dura medio segundo, ya que para que se den la mano en medio de la corriente, tienen que pasar por olas, golpes y sustos; de pronto, se agarran de un árbol y es así como empiezan juntos la aventura que parece imposible.
Hay un momento que me gusta mucho, que es cuando Maria y Lucas van caminando y literalmente intentando sobrevivir por las heridas y lo débiles que acaban después de semejante sangoloteo; y de pronto, escuchan llorar a un bebé a lo lejos. Lucas pensando fríamente, no quiere ni saber de quién se trata, están demasiado dañados como para preocuparse por alguien más. Maria la más lesionada, le plantea la situación de que se imagine que ese bebé es alguno de sus hermanos. Lucas se voltea de una manera tan tajante y le dice a su mamá que tanto sus hermanos como su papá, están muertos. Hay un silencio de realismo mezclado con dolor, impactante. Aun así, Maria es la mamá y la que impone la orden de ir a buscar a ese niño, de nombre Daniel. Maria lo cuida como si fuera su segundo hijo y Lucas cuida de su madre; la herida con la que carga se empieza a volver más peligrosa y no le permite casi caminar además de la cantidad de sangre que está perdiendo.
Maria, Lucs y Daniel, llegan a una comunidad donde una tribu trata de ayudar y es ahí donde camionetas van a recoger a los sobrevivientes. Daniel se queda en la tribu y María y Lucas son llevados a un centro médico donde están albergando a todos los damnificados y les brindan atención médica con los recursos y medicinas que tienen. Para estas alturas, Maria ya está muy mal y juramos que se muere pero aguanta. Otro momento básico en donde podemos ver la calidad de educación que Maria le trata de dar a sus hijos y ese desinterés por ayudar a las demás personas; es cuando ella le dice a Lucas que vaya y ayude a otros, que eso es productivo y lo hace muy bien, esto implica recorrer todo el hospital y dejar varias horas a Maria sola en su cama. Cuando Lucas cumple su misión y ayuda a muchos niños a encontrar a sus padres en medio de un mundo de gente, se siente realizado y al mismo tiempo desea más que nunca, que su papá estuviera vivo.
Lucas vuelve gozoso a quererle contar todo a su madre, pero para su sorpresa, al regresar, la cama de Maria está vacía. Esto nos da a entender que Maria murió y Lucas es llevado a un lugar donde es etiquetado como huérfano.
La historia se levanta cuando vemos a Henry victorioso ante el Tsunami, son muchos sentimientos encontrados porque para nada lo esperábamos; pero no se compara con la sensación de alivio completo cuando vemos que no está solo, sino con sus dos hijos; Simon y Thomas. De aquí en adelante pensamos que todo será perfecto otra vez, pero por supuesto que no. Henry no descansará y no abandonará el lugar hasta que encuentre a Maria y a Lucas, pero lo que él no sabe es que ellos ya están en el centro médico. Este elemento del guión y dirección, de que el espectador tenga información que el personaje en juego, no tiene, funciona para hacer apretar los puños al público; o no falta el que le grita a la pantalla soplándole la respuesta al personaje principal. Qué belleza cuando pasa eso. Total que manda a sus hijos con una señora para que los cuide por un par de días en lo que él se dedica a buscar a su esposa e hijo. No he estado en una situación parecida, pero se me hizo una tontería que se separara de sus hijos, tomando en cuenta la cantidad de gente que había, y los diferentes albergues; fue como un: de qué sirvió que sobrevivieran si ya la estás regando, ¡No te separes de ellos!… Claro, se justifica con la motivación que el trae dentro, que es encontrar a Maria y a Lucas; pero lo quieres ahorcar cuando deja a sus hijos con una extraña; misma que más tarde se encuentra, sin sus hijos, así que ahora Henry está solo buscando a toda su familia.
Otro momento impactante es cuando vemos al grupo de señores alrededor de Henry contando su testimonio y lo vemos a él entero. Pero basta con una llamada al familiar que los espera en casa y vemos como Henry se hace pedazos. Qué bárbaro. Es como ver a un súper-héroe quitarse la máscara y escucharlo decir: “ya no puedo más”.
Sin embargo, Bayona se la pasa rompiéndonos el corazón para que su siguiente escena lloremos pero de felicidad; los días siguen pasando y recibimos la mejor de las noticias; Maria está viva. Una de las voluntarias llama a Lucas y lo lleva con su madre y después de un encuentro muy tierno entre ellos, Lucas cree haber visto a su padre. En la búsqueda y casi persecución entre un río de gente, Lucas encuentra a sus hermanos menores. Esta escena donde los chiquitos ven a Lucas también es una locura, porque se identifican, se gritan y corren desesperadamente a abrazarse… y por si el director no había abusado de el uso de la emoción, es el siguiente segundo donde Henry ve a sus hijos abrazados y corre hacia ellos. Ahora sí creemos que todo es perfecto, pero seguimos con el pendiente de Maria, está muy grave y no sabemos si sobreviva.

Pero cómo son las situaciones que el estado de Maria en ese momento y con esas circunstancias, era lo mejor que le pudo haber pasado a esa familia, porque sobrevivió.
Si el género de este film hubiera sido un drama puro o tragedia pura, no hubieran sobrevivido los cinco integrantes de la familia. Esta historia es un melodrama con el final más hermoso; que es tan simple como que regresan juntos los cinco a casa. Cuántas familias completas murieron el 26 de diciembre del 2004, cuántas quedaron incompletas y cuántas quedaron con por lo menos uno de los integrantes lesionados.
La realización de la película me pareció una joya. En cuanto a reparto, sabemos que Naomi Watts y Ewan McGregor son garantía y les aplaudo su excelente interpretación. Pero en donde sí me quito el sombrero es con los niños; especialmente con Tom Holland (Lucas). Con el personaje más fuerte; creo que hace perfectamente el papel de hijo mayor; debe de cargar con la responsabilidad de no dejar morir a su madre, luego, creer que estaba huérfano y sólo y finalmente reunir a toda la familia de vuelta.

Los efectos especiales y el arte son otro boleto. Me es tan difícil ver una película y no estar pensando en el behind the scenes, a menos que la historia sea tan buena que me atrape y entonces me sienta un personaje más. Creo que “Lo imposible” logra sumergirnos tanto en la historia que no estamos al pendiente de encontrar las partes en donde utilizaron efectos especiales, pantalla verde y extras a computadora. Creo que todo lo anterior apoya completamente la historia.
Me encanta el montaje especialmente en la parte donde está a punto de estallar el caos. Lo hace perfectamente, a la suspense. Se empieza a sentir una vibra rara, con el apoyo del audio; vemos a los niños jugando y divirtiéndose con el papá, se sale la pelota y Lucas va por ella, María tomando el sol contenta, hasta que empieza a sentir un viento extraño, voltea al cielo y puede ver a una parvada de pájaros pasar como locos; mira a su alrededor y toda la gente está mirando hacia el mar, ya con el piso temblando, toda persona en ese set, tiene menos de 5 segundos para pensar qué hacer; y de pronto PUM, todo se vino encima. Este ritmo de ediciones son las que funcionan porque es como estirar la liga lo más que puedas y tienes al espectador comiéndose las uñas hasta que sueltas la liga! Entre más la estires más fuerte sale volando.
Un director junto con el guionista, tienen clara la idea, el tema y la premisa que quiere que quede en la cabeza y en el corazón del espectador. Creo que José Antonio Bayona, no solamente nos cuenta la historia como una anécdota de esta hermosa familia; sino, creo que también toca temas muy fuertes como esa lucha constante en la vida, por más difícil que venga. Vemos como todo el tiempo está esta alternativa, de rendirse, porque es el camino más fácil; pero entre líneas nos dice que todo puede levantarse, con nada más descubrir el motor que nos mueve a actuar. ¿Qué es aquello que deseamos alcanzar? porque de esa respuesta depende que encontremos un sentido a nuestra vida. En este caso, Bayona nos pone el peor escenario para esta familia, pero un motor inmenso dentro de los personajes que por nada del mundo les permite derrumbarse; eso es lo que enriquece esta película Me recordó a alguna clase de dirección donde nos enseñaron la fórmula secreta; que en esta ocasión es la tesis: desastre catastrófico + la antítesis: la esperanza de los personajes = la síntesis :la esperanza vence todo.
La solidaridad también es un tema que resaltan; esta película, pudo haber sido de estas películas apocalípticas que en medio de la desesperación y escasez, las personas pierden el sentido humano o la racionalización convirtiéndose en animales que solamente funcionan por su instinto de supervivencia.
Pero al contrario, creo que esta vez, es el espíritu humano natural del que también habla Bayona; algo abstracto que poseemos por el simple hecho de ser personas. La inclinación a ayudar desinteresadamente a quienes más lo necesitan aunque uno, también necesite ayuda. Leyéndolo así, podemos no identificarnos, pero qué tal en una situación donde pierdes todo y no solamente ellos necesitan de ti, sino también tú de ellos.
Y claro que las mejores películas son las que te llegan tanto al cerebro, cuerpo o espíritu, que te llevan a actuar, a aplicarlo, a vivirlo…
Definitivamente, agrego esta película a mi top 15.
Muchas felicidades a José Antonio Bayona y a los cientos de personas que hicieron posible este film que parecía imposible.

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