Literatura/Poesía

José Emilio Pacheco: Poeta de la memoria

“La actividad literaria me parece sólo una forma de vida, un posible destino que puede aceptarse o rehusarse subjetivamente y que ha de ser todo o nada: el trabajo más serio el más inútil. Puesto que nada, puesto que nadie obliga, hay que darse a él enteramente o rehusarlo por completo. Como todos, muchas veces he sentido la tentación de la desesperación; he llegado a creer que la literatura no importa y escribir no vale la pena — más esto sólo se sabrá cuando se haya escrito y no mientras se escribe.”

(José Emilio Pacheco -Los narradores ante el público, México)

Jose-Emilio-Pacheco_MILIMA20140126_0088_11

José Emilio Pacheco

(Ciudad de México, 1939 – 2014) Poeta, narrador, ensayista y traductor. Premio Magda Donato (1967), Xavier Villaurrutia (1973), Nacional de Lingüística y Literatura de México (1992), Octavio Paz (2003), Pablo Neruda (2004), García Lorca (2005), Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Cervantes (recibidos ambos en 2009). Con esta selección poética le rendimos homenaje a uno de los más grandes poetas de la literatura. ¡Pacheco ha trascendido!

 

 

Introducción al psicoanálisis

Don Segismundo Freud,
tras arduo estudio,
descubrió lo que al otro le costó un verso:
el delito es haber nacido.

(Irás y no volverás)

Los elementos de la noche

Bajo el mínimo imperio que el ver no ha roído
se derrumban los días, la fe, las previsiones.
En el último valle la destrucción se sacia
en ciudades vencidas que la ceniza afrenta.La lluvia extingue
el bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su veneno.
Las palabras se rompen contra el aire.

Nada se restituye, nada otorga
el verdor a los campos calcinados.

Ni el agua en su destierro
sucederá a la fuente
ni los huesos del águila
volverán por sus alas.

Piedra
Lo que dice la piedra
sólo la noche puede descifrarloNos mira con su cuerpo todo de ojos
Con su inmovilidad nos desafía
Sabe implacablemente ser permanenciaElla es el mundo que otros desgarramos

Alta traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

Mar que amanece

En el alba navega el gran mar solo.
Alza su sed de nube vuelta espuma
y en la arena
duerme como las barcas.

De repente amanece,
gloria que se propaga, cotidiano
nacimiento del mundo.

El otro mar nocturno
bajo la sal ha muerto.

 

La sombra

De lo perdido, ¿qué aparece?
La sombra
en la imaginación que desfigura el recuerdo.

Sólo tenemos este ahora…

Ya no está aquí:
se hundió en la boca del insaciable pueblo.

 

Acuarela

El aire sangra sobre la ciudad,
leve paloma que el halcón traspasa.

No es todavía de noche y el cielo
cerrado está como en tormenta. Reptiles
abandonan sus madrigueras
con el miedo feroz a cuestas.

Pero no pasarán.

 

por Rogelio Cuellar (1989)

por Rogelio Cuellar (1989)

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s