Poesía

Poemas de Omar Garzón Pinto (Colombia)

Omar Garzón Pinto

 (Bogotá, Colombia)

 

 

Omar Garzón Pinto - Carlos Mario Uribe

Foto: Carlos Mario Uribe

 

Sus poemas han sido publicados en revistas especializadas de Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, España, México y Venezuela. Ha presentado su obra en festivales culturales, literarios y académicos de su país. Entre los años 2011 y 2012 se desempeñó como tallerista literario de la Fundación Andrés Barbosa Vivas, también ha trabajado como profesor de Geografía en la capital colombiana. Hace parte del consejo editorial de la naciente revista La Cosa Literaria. Autor de los libros Faro desnudo, editado por la Liga Latinoamericana de Artistas (Bogotá, 2011), y Flores para un ocaso, del mismo colectivo editorial (Bogotá, 2013). Dirige el blog farodesnudo.blogspot.com

 

 

DYLAN THOMAS EN LA OTRA MESA

“Caen como un polvo en la noche. Suenan como un cuerpo desnudo contra el piso. La impotencia de inventar una palabra que me nombre.”

Fredy Yezzed

 

 

Esconde el hombre en su sombra muchos nombres.
Se pierde en la niebla, la anda, se esfuma, pero siempre vuelve.
Caben en sus brazos todas las sombras, incluso las de ayer.
Conocen sus manos el resguardo intangible de la Luna.
Señala de memoria cada gota que se oculta en el rocío.
No se inmuta cuando escucha atento el secreto de la lluvia,
hasta que sonríe y con los brazos abiertos la recibe.
Esconde el hombre en su sombra muchos nombres.
En la noche atiende un canto de borrachos en la calle,
lo pinta con un baile de dedos plegados en la mesa
y siete copas de algún elixir le salen al encuentro. Ríe.
Se pierde en la niebla, la anda, se esfuma, pero siempre vuelve.
La hoja entre el suelo y la planta de sus pies es la música.
De todos los mundos posibles, optó por sus mismos labios.
De todos los mundos visibles, escogió su propia ausencia.
Caben en sus brazos todas las sombras, incluso las de ayer
y su puerta más oscura es la que más luz le proporciona.
Escogió el poeta el silencio a manera de profundo grito.

 

 

 

 

EL REFLEJO DE IAN CURTIS

 

Vino de la eterna noche de Mánchester.
Un día, caminando por la calle,
se encontró con que el mundo cabía
en un charco al lado de la acera
y que su alma excedía los bordes de su sombra.
Tomó una piedra, la arrojó al charco
y se quedó quieto observando
el efecto del agua en su cabeza.
Retrocedió dos pasos hasta que su sombra
se encontró con el dominio de la noche.
El eco de la piedra contra el charco
aún retumba en mis oídos.
El agua no ha dejado de moverse.

 

 

 

 

ANALOGÍA DE LAS PUERTAS Y LOS VERSOS

“Las palabras que no he dicho y que se agitan en mi pecho 
ocultan todos los misterios”

Camila Charry Noriega

 

He sido todos los poemas y he sido uno solo. Ahora soy este que se escribe como el agua de los charcos, que se lee como el humo de los trenes, que se olvida como unas pocas gotas de lluvia sobre el rostro. Soy este que pasa desapercibido entre las sombras de los postes, arrastrándome, retorciéndome, revolcándome como afirmando que en algún momento también seremos tierra. Este que cae como la gaviota herida pero que muy pocos ven o que miran de soslayo porque camino cojo por la calle. De soslayo y tal vez con algo de pesar o lástima. Soy este poema que empezó con el alba pero que ya termina.

No siempre fue así. Un día de mis manos brotó toda la arena de Abisinia y de mis dedos salió todo el perfume de París. Otra vez vi nacer la Luna en un río de Lejano oriente y la vi ahogarse allí mismo completamente ebria de la vida. Una tarde me encontré de frente con el cielo, me quedé mirándolo fijamente y en el fondo de su azul vi como ardían las almas en el Hades. También recuerdo aquella noche larga en que lloré sin esperanzas porque vi la ira de Dios en los ojos moribundos de un burro triste de los Andes; o esa otra en la que abrí mil doscientas ochenta puertas buscando el comienzo de un poema que finalizaba así: Aprendimos a desafiar las tinieblas con más oscuridad. Y esa última ¿Qué decir de esa última noche, compañeros? Nada, no decir nada porque hemos errado: no todas las palabras alcanzan para nombrarlo todo, para abrazarlo todo, para decirlo todo. Algo nos falta, algo muy sublime.

Soy este poema que empezó con cada Sol pero que ya se acaba. No siempre fue así: Hace mucho que los versos dejaron de ser un diluvio para mí, una salida.

 

Sin Título, 1980 - Plumilla sobre papel - 37 X 53 cm (Luis Caballero)

Sin Título, 1980 – Plumilla sobre papel – 37 X 53 cm (por Luis Caballero)

 

 

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Un pensamiento en “Poemas de Omar Garzón Pinto (Colombia)

  1. Hola querido amigo, saludos. Tus poemas, los tres, reflejan en su interioridad un gran misterio del hombre, en todos sus aspectos. Has logrado escribir en versos lo que siente y pasa por la cabeza de un hombre, y lo que se retuerce en sus propias entrañas… Eso logro ver en tus poemas.
    Te felicito por ser tan coloquial y cotidiano, y aún mas por saber tomar en tus manos el misterio.

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