Poesía

Selección poética de Octavio Paz (100 años de su natalicio)

 

Octavio Paz

(Ciudad de México, 1914 – 1998)

 

 

 

 

octavio_paz

 

 

Poeta, narrador, ensayista y diplomático. Nació el 31 de marzo de 1914. Uno de los más grandes escritores de la lengua española. Ganador del premio Cervantes en 1981 y  Premio Nobel de Literatura en 1990.  La influencia de Paz en la literatura contemporánea es innegable. Es quizás, como algunos lo llaman, el poeta más internacional de México. En conmemoración a sus 100 años de su natalicio compartimos una breve selección poética.

 

 

Aquí

Mis pasos en esta calle
Resuenan
En otra calle
Donde
Oigo mis pasos
Pasar en esta calle
Donde
Sólo es real la niebla.

 

 

Destino de poeta

¿Palabras? Sí, de aire,
Y en el aire perdidas.

Déjame que me pierda entre palabras,
Déjame ser el aire en unos labios,
Un soplo vagabundo sin contornos
Que el aire desvanece.

También la luz en sí misma se pierde.

 

 

 

Disparo

Salta la palabra
Adelante del pensamiento
Adelante del sonido
La palabra salta como un caballo
Adelante del viento
Como un novillo de azufre
Adelante de la noche
Se pierde por las calles de mi cráneo
En todas partes las huellas de la fiera
En la cara del árbol el tatuaje escarlata
En la frente del torreón el tatuaje de hielo
En el sexo de la iglesia el tatuaje eléctrico
Sus uñas en tu cuello
Sus patas en tu vientre
La señal violeta
El tornasol que gira hasta el blanco
Hasta el grito hasta el basta
El girasol que gira como un ay desollado
La firma del sin nombre a lo largo de tu piel
En todas partes el grito que ciega
La oleada negra que cubre el pensamiento
La campana furiosa que tañe en mi frente
La campana de sangre en mi pecho
La imagen que ríe en lo alto de la torre
La palabra que revienta las palabras
La imagen que incendia todos los puentes
La desaparecida en mitad del abrazo
La vagabunda que asesina a los niños
La idiota la mentirosa la incestuosa
La corza perseguida
La mendiga profética
La muchacha que en mitad de la vida
Me despierta y me dice acuérdate.

 

 

 

Dos cuerpos

Dos cuerpos frente a frente
Son a veces dos olas
Y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
Son a veces dos piedras
Y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
Son a veces raíces
En la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
Son a veces navajas
Y la noche relámpago.

 

 

 

El pájaro

En el silencio transparente
El día reposaba:
La transparencia del espacio
Era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
El crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
Bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
Se consumaba el mediodía.

Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
Se movieron las hojas,
Las yerbas despertaron…
Y sentí que la muerte era una flecha
Que no se sabe quién dispara
Y en un abrir los ojos nos morimos.

 

 

 

Hermandad

Soy hombre: duro poco
Y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
Las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
También soy escritura
Y en este mismo instante
Alguien me deletrea.

 

 

 

La Dulcinea de Duchamp

-Metafísica estáis.
-Hago striptease.

Ardua pero plausible, la pintura
Cambia la blanca tela en pardo llano
Y en Dulcinea al polvo castellano
Torbellino resuelto en escultura.

Transeúnte de París, en su figura
-Molino de ficciones, inhumano
Rigor y geometría- Eros tirano
Desnuda en cinco chorros su estatura.

Mujer en rotación que se disgrega
Y es surtidor de sesgos y reflejos:
Mientras más se desviste, más se niega.

La mente es una cámara de espejos:
Invisible en el cuadro, Dulcinea
Perdura: fue mujer y ya es idea.

 

 

 

La hora es transparente

La hora es transparente:
Vemos, si es invisible el pájaro,
El color de su canto.

Mis ojos te descubren
Desnuda
Y te cubren
Con una lluvia cálida
De miradas.

Baja
Desnuda

La luna
Por el pozo

La mujer
Por mis ojos.

 

 

 

La palabra dicha

La palabra se levanta
De la página escrita.
La palabra,
Labrada estalactita,
Grabada columna,
Una a una letra a letra.
El eco se congela
En la página pétrea.

Ánima,
Blanca como la página,
Se levanta la palabra.
Anda
Sobre un hilo tendido
Del silencio al grito,
Sobre el filo
Del decir estricto.
El oído: nido
O laberinto del sonido.

Lo que dice no dice
Lo que dice: ¿cómo se dice
Lo que no dice?
Di
Tal vez es bestial la vestal.

Un grito
En un cráter extinto:
En otra galaxia
¿Cómo se dice ataraxia?
Lo que se dice se dice
Al derecho y al revés.
Lamenta la mente
De menta demente:
Cementerio es sementero,
Simiente no miente.

Laberinto del oído,
Lo que dices se desdice
Del silencio al grito
Desoído.

Inocencia y no ciencia:
Para hablar aprende a callar.

 

 

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