Poesía

5 poemas de Joce Deux (Ecuador)

 

Joce Deux

(Ecuador, 1982)

 

 

Joce Deux

 

 

Joce Deux (José Escobar). Guayaquil, Ecuador 1982. Poeta, narrador, fotógrafo, productor de radio y televisión, y licenciado en Comunicación Social. Se ha desempeñado profesionalmente como realizador audiovisual y guionista.  Es parte del No_Colectivo de No_Arte, “InfraLeves“, y participa en la página de Facebook: “La nube mecánica“. Ha sido publicado en: Casa de la Cultura (Poemario: Los fantasmas de Eva), Revista Krelko (Serie de Poemas: Azar y otras apuestas), Bex Magazine Patagonia (Poesía y fotografía), La Marica Ilustrada #8, Revista Ex-LibrisAntología de Cuentos Casa de la Cultura, Revista Fotocopia, Desborde Magazine, entre otras. Publica sus textos en el blog, “Acéphale”, “Sr. Mierda y su Historia de Cristal” (Con gráficas de Daniel Pico), y “Ciudad Motel“.

 

 

Textos de la serie de poemas “Muecas” de Joce Deux

 

 

Esbozo

 

las cuerdas

panteón de seda

están atadas a las vigas

 

los puñales continúan sangrando

 

los revólveres están  enterrados debajo de los párpados

 

y al final de la carretera

todos moriremos

con agujas en los ojos

con una erección avergonzada

 

con una mujer helada

tan fría como el iceberg de la homosexualidad

 

 

 

Comisuras

 

“¿Habrá que decir que se le olvidó morirse?”

Yasunari Kawabata (Primera nieve en el monte Fuji)

 

 

caíste en la ladera del engaño

entrenado a morder

la cuna de mujeres de memoria coprófaga

 

entregaste al papel un verso ebrio

abrazado siempre de la luna

hundiéndote en el martirologio incesto

entre dios y tu destino

 

sembraste un péndulo en las palmas de tus manos

y qué dirán tus líneas:

has muerto

eres la evocación de la humedad

en esa boca tiznada

está tu nombre

tu reflejo

en el filo de la copa

y el beso de la que juró amarte

ahogado en el helio de tu voz

 

 

 

Involución

 

la idea ha caído

auriga trágico

ángel de mis rezos (Lucifer)
para encerrarse dentro de la carne

de los blancos huesos que serán pulverizados

 

bajo la estela de la luz

desfigura su materia y la sombra se arrastra por los resquicios del ripio

y así nace la palabra

como anzuelo

como dardo

como comida infecta

 

la palabra se extiende y llora

gime

le aparecen brazos

piernas

lengua

ojos

y camina hasta desgastar sus pies

habla hasta agotar la maciza del engaño

observa hasta autoimponerse que lo que sus ojos fingen ver

es una ciudad

una mentira demasiado grande a la que puede llamar

silencio

dios

ciencia

arte

suicidio

eternidad

hogar

cristo

anticristo

soledad

amor

civilización

poesía

 

 

 

Obstrucción

 

no hay poesía
no soy un poeta

                                   (soy el animal que escogió  en lugar de sangre, tinta.)

no hay espacio que me reduzca a palabras
                                 (palabras: ornamento inútil entre un corazón frágil y un revólver)
no hay tiempo que me desmenuce en sílabas
                                 (municiones que taladran paredes)

hablo de poesía
cuando dejo de hablar de poesía
aunque quiera arrancar mi piel
y regalársela a la mujer desnuda
que leyó los gemidos de mi dermis (destino)
postrada en la cama que quemé
por cuestiones de nostalgia (azar)

no hay poesía
y escucho el latido de las lágrimas
como hormigas incandescentes
que entran en la caverna de mi ano

no hay poesía
hay dolor
tragi-comedia
        (vodevil barato; espejos de la alquimia; geometría de la desesperación)
muerte
       (el acelerador de un Mustang del 80;  un frasco repleto de xanax; una cartita cínica para los

       hijos que no vendrán)
hospitales atestados de metafísicos  y argonautas
siquiátricos repletos de gatos esquizoides y demiurgos paranoicos

hay una buena excusa para escribir un poema
pero esta noche quisiera culear con un ángel dipsómano
       (culear es una palabra,  ornamento inútil entre un corazón frágil y un revólver)
y que alguien haga el trabajo sucio
que alguien escriba un buen poema

 

 

 

Cuarto # 19

 

“Sabemos que existe un espacio de libertad entre la carne y el hueso”

Michel Houellbecq 

 

el deseo se vuelve un alarido sin eco

la cama es demasiado grande
incluso para un cuerpo apático

R  lava sus dientes y escupe sangre
canta xx cuando se ducha
sale desnuda del baño mirando el desierto  de un cuarto de hotel

R arranca las alas de insectos  con sus dientes desviados
ella es una senda tupida de aplausos
y huesos

-bueno
ya es de noche
y no he eyaculado en tu voz

– hay tanto que perder en dos noches
y yo siempre le apuesto al caballo con 3 patas


– R
cierra los ojos
que apagaré tu luz
rompiendo la botella en tu rostro
y me embriagaré
quizás
con los riachuelos donde todas las aves mueren estrelladas contra  sus reflejos distorsionados

R ronca
como si dentro de su diminuto pecho
la bóveda muerta de la humanidad
intentara mover sus escombros

no dormiré
pero acunaré el aislamiento
y le susurraré una canción
la misma canción que venció a todas
las cárceles
corazones de espuma flex
y sombreros olvidados

duerme tú
yo me encargaré
de las cosas insignificantes

por ejemplo
de resistir

por ejemplo
de huir

 

 

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