Columnas/Goteras de Casa

Las venas de América

Las venas de América

 

 

Por Alexánder Buitrago Bolívar (@Al1234com)*

 

 

Para Eduardo Galeano
En memoria.

Hace catorce años leí Las venas abiertas de América latina, del reciente fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano. Entonces, vivía yo en San Vicente del Caguán, departamento del Caquetá, Colombia, pueblo azotado por la violencia como muchos otros paraísos del país. Sí. San Vicente del Caguán es un lugar bellísimo, paradisiaco no sólo por sus paisajes donde la luz del sol de selva húmeda estalla en llanuras llenas de ganado bovino destinado, especialmente, para carne; quebradas clarísimas que cantan en su transparencia contra las musgosas piedras pulidas por el agua que se extravía en selva virgen abundante en flora y fauna única poco explorada y conocida al interior del país.

Cada caminata por aquella región es como pisar el país antediluviano de Macondo, de la obra escrita por Gabo. Cada forma, cada hoja, cada pájaro, cada aroma deslumbra los sentidos, sobre todo del capitalino acostumbrado a los trancones, a las calles rotas, a los puentes que se caen de mal hechos, al humo asfixiante que roe los pulmones; allí, en San Vicente del Caguán, la naturaleza se abre paso entre casas, barrios y fincas; tantos colores vivos de la creación aturden por su pureza, porque aún el más ateo reconoce que tanta maravilla no es obra de los hombres.

Sin embargo, mientras leía página a página el libro escrito por Eduardo Galeano tratando de memorizar sus análisis desde múltiples aspectos sobre cada pueblo latinoamericano explotado y usurpado por compañías, gigantescas multinacionales que extraían con furia toda la riqueza de los suelos, se llevaban toda del agua y contaminaban el aire dejando pobreza, desesperación, violencia y más miseria a su paso, también vivía, en parte, la terrible situación de la población sanvicentuna; y digo “en parte” porque, aunque pueda contar en un par de anécdotas que estuve a punto de morir bajo ráfagas de fusil o por la explosión de la bomba que detonó en la esquina esa noche que –sin saber por qué- no pasé por allí, nada se compara con las víctimas directas del conflicto armado, desplazados que debían huir si no querían ver morir a sus familias despedazadas con motosierras o recuperar sus cuerpos mutilados y rellenos de piedras del fondo del imponente río Caguán.

El libro de Galeano me mostraba, sin ser una fábula ni un cuento de hadas, más allá de sus imprecisiones históricas, la capacidad de depredación y de salvajismo a que puede llegar el hombre contra el hombre en su afán de riqueza, de poder, de sometimiento bajo la premura engañosa del progreso; lo que vivía día a día a mi alrededor, en todo caso, no era la ira de Raskolnikov contra la usurera, ni la lucha entre los Capuleto y los Montesco, ni la cólera del héroe Aquiles contra el divino Héctor para vengar a su amado Patroclo, ni Ulises recuperando su reino de después de regresar de su delirio, ni la pelea sorda entre Don Quijote contra los molinos, no, eran vidas humanas, personas que quizá conocía, ahora desaparecidas, innombrables, víctimas, cifras que anotar en el diario inventario de guerra del gobierno.

Sé que las mismas venas corren por América toda como un fruto del mismo y doloroso nacimiento en medio de la barbarie, la usurpación e imposición que, sospecho, aún asedia nuestros pueblos latinoamericanos bajo otras cruces y espadas postmodernas matizadas por los medios de comunicación, las redes sociales, el banco interamericano de desarrollo, etc. No es sólo Colombia. Y aunque las palabras se las lleve el viento y este texto se pierda entre el ruido y este basurero digital, no podemos callar tantos desmanes e injusticias para con nuestros pueblos sometidos, porque gracias a Galeano nos importa el que sufre; somos más conscientes y constantes en nuestra lucha, y no me refiero sólo a las marchas forzadas desde el silencio y el respeto donde miles de millones inundan las calles de las ciudades y de los pueblos reclamando sus derechos o dignificando a los desaparecidos.

Paz en su tumba.

 

Foto: Chanan Getraide

Foto: Chanan Getraide

 

 

Línea

*Sobre el autor

Alexánder Buitrago Bolívar - Revista VorticeZipaquirá, Colombia, 1977. Docente de español y literatura. Ha participado en la Fundación Siembra, Zaguán de Poesía y en Los Impresentables. Publicó “Estación del fuego” en 2007. Ha obtenido varios reconocimientos por su trabajo literario: Primer puesto en el II Concurso “La memoria de nuestros pueblos: Homenaje a los estudiantes caídos en soledad”; mención en elIX Concurso Bonaventurano de Cali; mención en el XXVI Concurso de Poesía y Cuento de la Universidad Externado de Colombia. Y segundo puesto en el XII Concurso de poesía Eduardo Carranza en el año 2014. Además, ha publicado en varias revistas: Universidad de La Salle No. 60, Actas del CILEC 2013, Letralia, Cerosetenta de la Universidad de Los Andes y Puesto de Combate No. 80.  Más sobre Buitrago Bolívar: www.esquinasazules.blogspot.com

 

 

Anuncios

2 pensamientos en “Las venas de América

  1. Alexander al inicio de la lectura me trasladé a San Vicente del Caguán, siempre quise ir y ver la naturaleza que describiste, igualmente intenté ponerme en tu lugar de lo que viviste allí en cuanto a violencia y no es fácil, muchos no llegamos a dimensionar el impacto directamente, considero que requiere de mucho valor. te agradezco haberlo publicado, un abrazo!
    leeré algo sobre galeano, me interesa el tema

  2. Hola querido Alexander. Excelente texto. Hay que buscar, hay que hallar, hay que ponerse en pie por los que han caído, hay que hablar por ellos, por todos. Eduardo Galeano nos mostró las venas.

    Un abrazo mi estimado poeta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s